and identified me with a single gesture. The Marquis took from his pocket the letter I had written, showed it me, burnt it in the light of a lantern that was held, and extinguished the ashes with his foot. Not a word was spoken. I was brought here, I was brought to my living grave.
«Si le hubiera placido a Dios poner en el duro corazón de cualquiera de los dos hermanos, en todos estos años espantosos, el concederme alguna noticia de mi amada esposa —siquiera fuera el hacerme saber con una sola palabra si vivía o estaba muerta—, podría haber pensado que Él no los había abandonado del todo.
Pero, ahora creo que la marca de la cruz roja es fatal para ellos, y que no tienen parte en Sus misericordias.
Y a ellos y a sus descendientes, hasta el último de su estirpe, yo, Alexandre Manette, infeliz prisionero, en esta última noche del año de 1767, en mi insoportable agonía, los denuncio ante los tiempos en que todas estas cosas habrán de ser respondidas. Los denuncio al Cielo y a la tierra».