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(69) Desde entonces he sabido de sobra que también para la realización de tales deseos, tenidos durante mucho tiempo por inalcanzables, solo se requiere un poco de valor.
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(70) En la primera edición figuraba aquí el nombre: Asdrúbal, un extraño error cuya aclaración he dado en mi «Psicopatología de la vida cotidiana» (1901, 1904, 4ª ed. 1912).
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(71) Ambos afectos pertenecientes a estas escenas infantiles, el asombro y la resignación ante lo inevitable, se hallaban en un sueño poco antes tenido, que me trajo de nuevo a la memoria este vivencia infantil.
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(72) Los plagióstomos no los añado arbitrariamente; me traen a la memoria una irritante ocasión de vergüenza ante el mismo profesor.