El informante relata acerca de los intérpretes de sueños entre los árabes mesopotámicos: »Pour interpréter exactement un songe, les oniromanciens les plus habiles s’informent de ceux qui les consultent de toutes les circonstances qu’il regardent nécessaires pour la bonne explication . . . . . . En un mot, nos oniromanciens ne laissent aucune circonstance leur échapper et ne donnent l’interprétation désirée avant d’avoir parfaitement saisi et reçu toutes les interrogations desirables.« Entre estas preguntas figuran regularmente las relativas a datos precisos sobre los familiares más cercanos (padres, esposa, hijos), así como la fórmula típica: habuistine in hac nocte copulam conjugalem ante vel post somnium? – »L’idée dominante dans l’interprétation des songes consiste à expliquer le rêve par son opposé.«
(30) El Dr. Alf. Robitsek me hace notar que los libros de los sueños orientales, de los cuales los nuestros son lamentables copias, realizan por lo general la interpretación de los elementos oníricos ateniéndose a la consonancia y a la similitud de las palabras. Dado que estas afinidades deben perderse al traducir a nuestra lengua, la incomprensibilidad de las sustituciones en nuestros «libros de los sueños» populares provendría de ahí. — Sobre esta extraordinaria importancia del juego de palabras y del devaneo verbal en las antiguas culturas orientales puede uno informarse en los escritos de Hugo Winckler. El ejemplo más bello de una interpretación de los sueños que nos ha legado la antigüedad se basa en