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nydus/Die TraumdeutungPublic
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sueños: los enviados por los dioses; los naturales, que se originan porque el alma se crea una imagen de lo que le es provechoso y de lo que sucederá; y los mixtos, que surgen por sí mismos mediante la aproximación de imágenes cuando vemos lo que deseamos. De la colección de ejemplos de Scherner, J. Stärcke destaca un sueño que el propio autor califica de realización de deseos (p. 239). Scherner dice: «El deseo consciente de la soñadora lo cumplió la fantasía inmediatamente solo porque este existía vívidamente en el ánimo de la misma». Este sueño figura entre los «sueños de estado de ánimo»; en su vecindad se encuentran sueños de «anhelo amoroso masculino y femenino» y de «estado de ánimo contrariado». Como se ve, no se puede hablar en absoluto de que Scherner atribuyera al desear en el sueño otra importancia que a cualquier otro estado anímico de la vigilia, y mucho menos de que hubiera puesto el deseo en relación con la esencia del sueño.

IV. La distorsión onírica.

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(45) Ya el neoplatónico Plotino decía: «Cuando el deseo se agita, entonces viene la fantasía y nos presenta por así decirlo el objeto del mismo» (Du Prel, p. 276).

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(46) Es ist ganz unglaublich, mit welcher Hartnäckigkeit sich Leser und Kritiker dieser Erwägung verschließen und die grundlegende Unterscheidung von manifestem und latentem Trauminhalt unbeachtet lassen. – Keine der in der Literatur niedergelegten Äußerungen kommt aber dieser meiner Aufstellung so sehr entgegen wie eine Stelle in J. Sullys Aufsatz: »Dreams as a revelation«, deren Verdienst dadurch nicht geschmälert werden soll, daß ich sie erst hier anführe: »It would seem then, after all, that dreams are not the utter nonsense they have been said to be by such authorities as Chaucer, Shakespeare and Milton. The

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