causa de la rubia Helena? ¿Son los hijos de Atreo, pues, los únicos hombres sobre la tierra que aman a sus esposas? ¡No!, todo hombre de bien ama y atesora a su esposa; y yo a la mía la amé tiernamente, aun siendo cautiva de mi lanza: y ahora, ya que él se ha llevado mi recompensa y me ha tratado con traición, no vuelva a intentarlo, pues estoy avisado, y no me persuadirá. Que delibere contigo, Ulises, y con los demás, cómo repeler al enemigo y salvar de las llamas la flota. Ya ha hecho mucho sin mí; ha levantado una muralla, y a su alrededor ha cavado un foso profundo y ancho, y ha llenado el foso con empalizadas. Aun así, no puede resistir de este modo al destructor de hombres, Héctor. Este Héctor, cuando yo luchaba entre los griegos, nunca quiso combatir a distancia de los muros, y no se atrevió a pasar de las puertas Esceas y el haya. Allí me esperó una vez y apenas escapó con vida de mi ataque.
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Libro IX
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