corrían por las cumbres espumosas de sus olas. > > De Erictonio nació Tros, que gobernó a los troyanos, y de Tros surgieron tres hijos de gran renombre —Ilo, Asáraco y el divinal Ganimedes, el más hermoso de los hombres; los dioses lo vieron y lo arrebataron al cielo, tan hermoso era, para que escanciara el vino a Jove y habitara por siempre con ellos. > > E Ilo tuvo un hijo, Laomedonte, de gran fama, de quien nacieron cinco hijos: Titono, Príamo, Lampo, Clitio e Hicetaón, entrenado para la guerra por Marte. Asáraco engendró a mi antecesor, Capis, a quien Anquises debe el nacimiento. Anquises es mi padre; el hijo de Príamo es el noble Héctor. Tal afirmo que es mi linaje y mi sangre; mas Jove a su arbitrio otorga con generosidad, o disminuye, la destreza guerrera de los hombres, y el poder de Jove está sobre todo. > > Pero no hablemos más de cosas tales, como si fuéramos muchachos, mientras aquí en el medio del campo nos hallamos entre los ejércitos combatientes. Ambos podríamos proferir reproches mutuos, muchos y sucios, tales que ninguna galera de cien remos podría soportar sin hundirse. La lengua de los hombres es voluble, infinitos son los modos del habla y muy lejos se extiende de un lado a otro el campo de las palabras. Lo que profieras, tu suerte será escucharlo de otros. Mas ¿de qué sirve que nos insultemos y riñamos en altanera pendencia, cual mujeres airadas hasta la médula que irrumpen en medio de la calle y regañan con palabras furiosas, unas verdaderas y otras falsas, según el furor las impulse? A mí no me apartarás con palabras de mi firme propósito antes de alzar tu
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Libro XX
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