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สารบัญ

Libro XXIII

Habló, y entregó el premio, que Néstor tomó, muy satisfecho, y así respondió con palabras aladas:⁠—

—Hijo, has hablado con acierto, pues estos miembros ya no son fuertes; ni los pies ni las manos se mueven a uno y otro lado con el vigor de antaño. ¡Ojalá fuera yo tan joven y tuviera tanta fuerza como cuando los epeos en Buprasio sepultaron al rey Amarincio, y sus hijos celebraron los juegos fúnebres! Entonces, entre los epeos no hubo nadie como yo, ni entre los jóvenes pilios, ni tampoco entre los valientes etolios. En la competición de boxeo le arrebaté el premio a Clitomedes, hijo de Enope, y en la lucha vencí a Anceo el pleuroniano, que se levantó contra mí. En la carrera a pie dejé atrás, por veloz que fuera, a Ificlo, y superé a Fileo y Polidoro en el lanzamiento de jabalina. Tan solo los hijos de Actor me ganaron la carrera con su carro, y lo consiguieron por superioridad numérica. Me envidiaban mucho y temían que me llevara el premio; pues el galardón en aquel

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