# La pizarra lógica.
Para una persona que ha comprendido alguna vez la extrema importancia y utilidad del Alfabeto Lógico, el proceso indirecto de inferencia se reduce a la repetición de unas pocas operaciones uniformes de clasificación, selección y eliminación de contradictorios.
La deducción lógica, incluso en las cuestiones más complicadas, se convierte en una cuestión de mera rutina, y la cantidad de trabajo requerida es el único impedimento, una vez que el significado de las premisas ha quedado claro. Pero a menudo se descubre que la cantidad de trabajo es considerable.
- El simple hecho de escribir sesenta y cuatro combinaciones de seis letras cada una no es una tarea pequeña y, si tuviéramos un problema de cinco premisas, cada una de las sesenta y cuatro combinaciones tendría que examinarse en relación con cada premisa.
- La comparación requerida es a menudo de carácter muy tedioso y media una posibilidad considerable de error.
He prestado mucha atención, por lo tanto, a disminuir tanto la labor manual como la mental del proceso, y describiré varios dispositivos que pueden adoptarse para ahorrar molestias y riesgo de error.
En primer lugar, como los mismos conjuntos de combinaciones ocurren una y otra vez en diferentes problemas, podemos evitar el trabajo de escribirlos teniendo los conjuntos de letras ya impresos en pequeñas hojas de papel de escritura.
Un corresponsal también ha sugerido que, si se marcara cualquier serie de combinaciones en el margen de una hoja de papel y se hiciera un corte entre cada par de combinaciones, sería fácil doblar hacia abajo cualquier combinación en particular y, por lo tanto, ocultarla a la vista. Las combinaciones coherentes con las premisas quedarían entonces en una serie discontinua. Este método funciona bastante bien para un uso ocasional.
Un método más conveniente, sin embargo, consiste en grabar la serie de letras que se muestra en la pág. 94 sobre una pizarra escolar común, de un tamaño tal que las letras ocupuen solo alrededor de un tercio del espacio en el lado izquierdo de la pizarra. Las condiciones del problema pueden entonces escribirse en la parte desocupada de la pizarra y, elegida la serie adecuada de combinaciones, las combinaciones contradictorias pueden tacharse con el lápiz.
He utilizado una pizarra de este tipo, a la que llamo Pizarra Lógica, durante más de doce años, y me ha ahorrado muchos problemas. Es casi imposible aplicar este proceso a problemas de más de seis términos, debido al gran número de combinaciones que requerirían examen.
Abstracción de Circunstancias Indiferentes.
Existe un proceso de inferencia simple pero sumamente importante que nos permite abstraer, eliminar o pasar por alto todas las circunstancias indiferentemente presentes y ausentes. Así, si yo afirmara que «un triángulo es una figura rectilínea de tres lados, ya sea grande o no grande», estas dos alternativas serian superfluas, porque, por la Ley de la Dualidad, sé que todo debe ser grande o no grande.