Dos efectos cuantitativos fueron bellamente distinguidos en un experimento de John Canton, ideado en 1761 con el propósito de demostrar la compresibilidad del agua.
Construyó un termómetro con un bulbo grande lleno de agua y un tubo capilar corto, cuya parte situada por encima del agua estaba libre de aire. Bajo estas circunstancias, el agua se vio liberada de la presión de la atmósfera, pero el bulbo de vidrio, al soportar dicha presión, se contrajo un tanto. A continuación, colocó el instrumento bajo el recipiente de una máquina neumática y, al extraer el aire, el agua descendió en el tubo. Habiendo obtenido así una medida del efecto de la presión atmosférica sobre el bulbo, abrió la parte superior del tubo del termómetro y dejó entrar el aire. El nivel del agua descendió entonces aún más, en parte debido a que la presión sobre el bulbo quedaba compensada ahora, y en parte debido a la compresión del agua por la presión atmosférica. Es evidente que la magnitud de este último efecto era aproximadamente la diferencia entre las dos depresiones observadas.
No es infrecuente que el fenómeno real que deseamos medir sea considerablemente menor que los diversos efectos perturbadores que intervienen en la cuestión. Así, la compresibilidad del mercurio es considerablemente menor que la dilatación de los recipientes en los que se mide bajo presión, de modo que la atención del experimentador debe concentrarse principalmente en el cambio de magnitud de los recipientes.
Muchos fenómenos astronómicos, como la paralaje o los movimientos propios de las estrellas fijas, son muy inferiores a los errores causados por las imperfecciones instrumentales o por los movimientos derivados de la precesión, la nutación y la aberración. No debe sorprendernos que los astrónomos hayan confundido de vez en cuando un fenómeno con otro, como cuando Flamsteed imaginó que había descubierto la paralaje de la Estrella Polar.4
# Métodos de eliminación de errores.
En cualquier experimento en particular, el objetivo del experimentalista es medir un solo efecto, y se esfuerza por obtener dicho efecto libre de efectos perturbadores.
Si esto no puede ser, como raras vez o nunca puede serlo realmente, hace que el efecto sea lo más considerable posible en comparación con los demás efectos, los cuales reduce al mínimo y trata como errores nocivos.
Aquellas cantidades que se denominan errores en un caso, pueden llegar a ser los fenómenos más importantes e interesantes en otra investigación.
Cuando hablamos de eliminar el error, en realidad nos referimos a desentrañar los complicados fenómenos de la naturaleza.
El físico desea con razón tratar una sola cosa a la vez, pero como este objetivo rara vez puede llevarse a la práctica de forma rigurosa, tiene que buscar algún modo de contrarrestar las causas irrelevantes y perturbadoras.
El principio general es que una sola observación puede dar a conocer una sola cantidad. Por lo tanto, si se sabe que varios efectos cuantitativos diferentes intervienen en una investigación, debemos tener al menos tantas observaciones distintas como cantidades haya que determinar. Todo experimento completo constará, por lo tanto, en general, de varias operaciones. Guiados, de ser posible, por un conocimiento previo de las