# El método newtoniano, el Órganon verdadero.
Laplace era de opinión que los Principia y la Opticks de Newton proporcionaban los mejores modelos de que entonces se disponía sobre el delicado arte de la investigación experimental y teórica. En ellos, como él afirma, nos encontramos con las más felices ilustraciones de la manera en que, a partir de una serie de inducciones, podemos elevarnos hasta las causas de los fenómenos, y descender desde allí de nuevo hasta todos los detalles resultantes.
La idea popular sobre los descubrimientos de Newton es que, en su juventud, al verse confinado en el campo por la Gran Peste, una manzana que cayó le sugirió de manera fortuita la existencia de la gravitación y que, aprovechando esta pista, fue conducido al descubrimiento de la ley de la gravitación, cuya explicación constituye los Principia.
Es difícil imaginar un cuadro más absurdo e inadecuado de las labores de Newton.
Newton no reivindicó ninguna originalidad, o al menos prioridad, en lo que respecta al descubrimiento de la ley del inverso del cuadrado, tan estrechamente asociada a su nombre. En un conocido escolio4, reconoce que Sir Christopher Wren, Hooke y Halley habían observado por separado la concordancia de la tercera ley del movimiento de Kepler con el principio del inverso del cuadrado.
El trabajo de Newton fue verdaderamente el de desarrollar los métodos de razonamiento deductivo y verificación experimental, únicos medios por los cuales las grandes hipótesis pueden ser sometidas a la piedra de toque de los hechos. Arquímedes fue el mayor de los filósofos antiguos, pues demostró cómo la teoría matemática podía unirse a los experimentos físicos; y sus obras son el primer verdadero Organum. Newton es el Arquímedes moderno, y los Principia constituyen el verdadero Novum Organum del método científico. Las leyes que estableció son grandes, pero su ejemplo de la manera de establecerlas es aún mayor. Salvo tal vez la química y la electricidad, difícilmente hay una rama progresiva de la ciencia física y matemática que no haya sido desarrollada a partir de los gérmenes de verdadero procedimiento científico que él reveló en los Principia o en la Opticks. Deslumbrados por el éxito de su teoría de la gravitación universal, somos propensos a olvidar que en su teoría del sonido originó la investigación matemática de las ondas y la acción mutua de las partículas; que en su teoría corpuscular de la luz, por muy equivocada que fuera, se atrevió por primera vez a aplicar el cálculo matemático a las atracciones y repulsiones moleculares; que en sus experimentos prismáticos mostró hasta dónde podía llevarse la verificación experimental; que en su examen de los anillos coloreados que llevan su nombre, logró el ejemplo más notable de medición minuciosa conocido hasta entonces, una mera aplicación práctica de los cuales realizada por Fizeau fue considerada recientemente digna de una medalla por la Royal Society. Solo vamos conociendo poco a poco cuán completa fue su visión científica; unas pocas palabras en su tercer ley del movimiento muestran su conocimiento de los principios fundamentales de la termodinámica moderna y de la conservación de la energía, mientras que unos manuscritos largo tiempo ignorados prueban que en sus investigaciones sobre la refracción atmosférica había superado las principales dificultades de aplicar la teoría a uno de los problemas físicos más complejos.
Después de todo, solo examinando el modo en que llevó a cabo sus descubrimientos podemos apreciar justamente su grandeza. Los Principia no tratan tanto de la gravedad como de las fuerzas en general, y de los métodos para razonar sobre ellas. Investiga no una sola hipótesis, sino las hipótesis mecánicas en general.