Este es el resultado al que nos conduce un análisis del Método Inverso de las Probabilidades y, a falta de datos precisos a partir de los cuales podamos calcular probabilidades, por lo general nos vemos obligados a hacer la suposición aproximada de que los objetos semejantes en ciertos aspectos lo son también en otros. Así es como sucede que una gran parte de los procesos de razonamiento en los que participan los hombres de ciencia consiste en detectar semejanzas entre objetos y, a continuación, asumir de manera rudimentaria que se detectarán semejanzas similares en otros casos.
# Distinción entre Generalización y Analogía.
No hay más distinción que la de grado entre lo que se conoce como razonamiento por generalización y razonamiento por analogía.
En ambos casos, a partir de ciertas semejanzas observadas inferimos, con mayor o menor probabilidad, la existencia de otras semejanzas.
- En la generalización las semejanzas tienen una gran extensión y por lo general poca intensión, mientras que en la analogía nos apoyamos en la gran intensión, siendo la extensión de pequeña cuantía (p. 26).
Si encontramos que las cualidades A y B están asociadas entre sí en una gran cantidad de casos, y nunca se han encontrado separadas, es altamente probable que en la próxima ocasión en que nos encontremos con A, B también esté presente, y viceversa.
Así, dondequiera que nos encontremos con un objeto que posea gravedad, se descubre que posee inercia también, ni nos hemos encontrado con ningún objeto material que posea inercia sin descubrir que también posee gravedad. La probabilidad se ha vuelto, por tanto, muy grande, tal como lo indican las reglas fundadas en el Método Inverso de las Probabilidades (p. 257), de que en el futuro, siempre que encontremos un objeto que posea cualquiera de las propiedades de gravedad e inercia, se descubra al examinarlo que posee la otra propiedad.
Este es un claro ejemplo del empleo de la generalización.
En la analogía, por otra parte, razonamos a partir de la semejanza en muchos puntos hacia la semejanza en otros puntos. Las cualidades o puntos de parecido son ahora numerosos, no los objetos.
En los polos de Marte hay dos manchas blancas que se asemejan en muchos aspectos a las regiones blancas de hielo y nieve en los polos de la tierra. Probablemente no existan otros objetos similares con los cuales comparar estos, sin embargo, la exactitud del parecido nos permite inferir, con alta probabilidad, que las manchas en Marte consisten en hielo y nieve.
En resumen, muchos puntos de parecido implican muchos más. A partir de la apariencia y el comportamiento de esas manchas blancas inferimos que tienen todas las propiedades químicas y físicas del agua congelada. La inferencia es, por supuesto, solo probable, y se basa en la improbabilidad de que cúmulos de muchas cualidades se formen de manera semejante en dos o más casos, sin deberse a alguna condición o causa uniforme.