El Centro de Oscilación de un péndulo, descubierto por Huyghens, es aquel punto en el cual se puede considerar concentrado todo el peso del péndulo, sin alterar el tiempo de oscilación (p. 315). Cuando un cuerpo golpea a otro, el Centro de Percusión es aquel punto del cuerpo golpeteador en el cual podría concentrarse toda su masa sin alterar el efecto del golpe. En su posición, el Centro de Percusión no difiere del Centro de Oscilación. Los matemáticos también han descrito el Centro de Giro, el Centro de Conversión, el Centro de Fricción, etc.
Debemos distinguir cuidadosamente entre aquellos casos en los que se puede asignar un centro invariable y aquellos en los que no. Con absoluta rigor, no existe tal cosa como un verdadero centro de gravedad invariable. Como regla general, un cuerpo es capaz de poseer un centro invariable únicamente para fuerzas perfectamente paralelas, y la gravedad nunca actúa en líneas absolutamente paralelas. Así, como de costumbre, encontramos que nuestras concepciones solo son hipotéticamente correctas y solo aplicables de manera aproximada a las circunstancias reales.
Existen de hecho ciertas formas geométricas llamadas centrobáricas,9 tales que un cuerpo de esa forma atraería a otro exactamente como si la masa estuviera concentrada en el centro de gravedad, ya sea que las fuerzas actúen de manera paralela o no.
Newton demostró que las esferas uniformes de materia poseen esta propiedad, y esta verdad resultó ser de la mayor importancia para simplificar sus cálculos. Pero después de todo es una verdad puramente hipotética, porque en ninguna parte podemos encontrar, ni podemos construir, un cuerpo perfectamente esférico y homogéneo. La más ligera irregularidad o protuberancia en la superficie destruirá la rigurosa exactitud de la suposición.
El esferoide, por otra parte, no tiene un centro invariable en el que su masa pueda considerarse siempre concentrada. El punto desde el cual actúa su atracción resultante se moverá según la distancia y la posición del otro cuerpo atrayente, y solo coincidirá con el centro con respecto a un cuerpo infinitamente distante cuyas fuerzas atractivas puedan considerarse actuando en líneas paralelas.
Los físicos hablan con familiaridad de los polos de un imán, y el término puede emplearse por conveniencia. Pero, si le atribuimos algún significado preciso a la palabra, los polos no son los extremos del imán, ni ningún punto fijo en su interior, sino los puntos variables desde los cuales puede considerarse que actúan las resultantes de todas las fuerzas ejercidas por las partículas de la barra sobre las partículas magnéticas exteriores.
Los polos son, en suma, Centros de Fuerzas Magnéticas; pero como esas fuerzas nunca son verdaderamente paralelas, estos centros variarán de posición según la ubicación relativa del objeto atraído.
Solo cuando consideramos que el imán atrae a una partícula muy distante, o, estrictamente hablando, infinitamente distante, sus centros se convierten en puntos fijos, situados en los imanes cortos aproximadamente a un sexto de la longitud total desde cada extremo de la barra.
Tenemos en los ejemplos anteriores de centros o polos de fuerza suficientes muestras del modo en que la Media o Promedio Ficticio se emplea en las ciencias físicas.