movimiento, en el caso de la gravedad, es de esta índole. Pues señala que si dos cuerpos gravitantes no ejercen fuerzas exactamente iguales en direcciones opuestas, el que ejerza la tracción más fuerte se llevará a ambos, y los dos cuerpos se alejarán hacia el espacio juntos con una velocidad que aumentará ad infinitum. Pero aunque el argumento pudiera parecer bastante convincente, Newton, a su manera característica, realizó un experimento con una piedra imán y hierro flotando sobre la superficie del agua.27 En los últimos años, el fundamento mismo del principio de la conservación de la energía se ha asentado sobre la suposición de que es imposible, mediante cualquier combinación de cuerpos naturales, producir fuerza continuamente a partir de la nada.28 El principio admite aplicación en diversas formas sutiles.
Lucrecio intentó demostrar, mediante un argumento de este tipo de lo más ingenioso, que la materia debe ser indestructible. Pues si una cantidad finita, por pequeña que fuese, dejara de existir en cualquier tiempo finito, cabría suponer que una cantidad igual decae en cada intervalo de tiempo igual, de modo que en la infinidad del tiempo pasado el universo habría tenido que dejar de existir.29 Pero el argumento, por ingenioso que sea, parece fallar en varios puntos. Si el tiempo pasado es infinito, ¿por qué no puede haber sido creada la materia infinita también? Sería de lo más razonable, por otra parte, suponer que la materia destruida en cualquier tiempo es proporcional a la materia que entonces queda, y no a la cantidad original; bajo esta hipótesis, incluso una cantidad finita de materia original nunca podría desaparecer por completo del universo. Por razones similares no podemos sostener que la doctrina de la conservación de la energía esté realmente demostrada, o que jamás pueda demostrarse que es absolutamente cierta, por muy probable que pueda considerarse.