inversión se emplea de forma muy extensa en la astronomía práctica. La elevación aparente de un cuerpo celeste se observa mediante un telescopio que se mueve sobre un círculo graduado, en el cual se lee la inclinación del telescopio. Ahora bien, esta lectura será errónea si el círculo y el telescopio no tienen exactamente el mismo centro. Pero si leemos al mismo tiempo ambos extremos del telescopio, una lectura será casi tan defectuosa por defecto como la otra por exceso, y la media estará casi libre de errores. En la práctica, la observación se lleva a cabo de otro modo, pero el principio es el mismo: el telescopio se fija al círculo, que se mueve con él, y el ángulo que recorre se lee en tres, seis o más puntos, distribuidos a intervalos iguales alrededor del círculo. Los astrónomos más antiguos, incluso hasta la época de Flamsteed, solían utilizar únicamente porciones de un círculo graduado, por lo general cuadrantes, y Römer introdujo una mejora enorme al emplear el círculo completo.
El círculo meridiano, empleado para determinar el paso de los cuerpos celestes por el meridiano, está construido de tal manera que el telescopio y el eje que lo sostiene, de hecho toda la parte móvil del instrumento, pueden extraerse de los soportes de apoyo y darse la vuelta, de modo que lo que antes era el pivote occidental pasa a ser el oriental, y viceversa.
Es imposible que el instrumento se haya construido, montado y ajustado con tanta perfección como para que el telescopio apunte exactamente al meridiano, pero el efecto de la inversión es que apuntará tanto hacia el oeste en una posición como lo hace hacia el este en la otra, y el resultado medio de las observaciones en ambas posiciones debe estar libre de dicha causa de error.