Nada impresiona tanto al lector de la obra como la exhaustividad de su tratamiento y el poder ilimitado de su perspicacia. * Si trata de fuerzas centrales, no es una sola ley de fuerza la que discute, sino muchas, o casi todas las leyes imaginables, cuyos resultados esboza en unas pocas palabras preñadas de sentido. * Si su tema es un medio resistente, no se trata solo del aire o del agua, sino de los medios resistentes en general. Tenemos un buen ejemplo de su método en el escolio de la vigésima segunda proposición del segundo libro, en el que repasa rápidamente muchas suposiciones sobre las leyes de las fuerzas compresoras que podrían actuar de manera concebible en una atmósfera de gas, extrayendo una consecuencia de cada caso y seleccionando finalmente aquella hipótesis que arroja resultados concordantes con los experimentos sobre la presión y la densidad de la
Newton dijo que no formulaba hipótesis, pero, en realidad, la mayor parte de los Principia es puramente hipotética, pues se imaginan en ella variedades interminables de causas y leyes que no tienen contrapartida en la naturaleza. Las hipótesis más grotescas de Kepler o Descartes no eran más imaginarias.
Pero la comprensión de Newton sobre el método lógico era perfecta; no se admitía ninguna hipótesis a menos que fuera definida en sus condiciones y admitiera un razonamiento deductivo incuestionable, y el valor de cada hipótesis se decidía enteramente mediante la comparación de sus consecuencias con los hechos. No abrigo la menor duda de que el curso general de su procedimiento es idéntico a esa concepción de la naturaleza de la inducción, como aplicación inversa de la deducción, que defiendo a lo largo de este libro.
Francis Bacon sostuvo que la ciencia debía fundarse en la experiencia, pero erró en el modo verdadero de usar la experiencia y, al intentar aplicar su método, fracasó estrepitosamente. Newton no fundó menos su método en la experiencia, pero captó el verdadero método para tratarla y la aplicó con un poder y un éxito jamás igualados hasta entonces.
Es un gran error decir que la ciencia moderna es el resultado de la filosofía baconiana; son la filosofía newtoniana y el método newtoniano los que han conducido a todos los grandes triunfos de la ciencia física, y repito que los Principia constituyen el verdadero «Novum Organum».
Al llevar sus teorías a una verificación experimental decisiva, Newton mostró, por regla general, una habilidad y un ingenio exquisitos. En sus manos, unos pocos y sencillos aparatos bastaban para arrojar resultados que encerraban una profundidad de significado insospechada. Su investigación experimental más bella fue aquella con la que demostró la diferente refrangibilidad de los rayos de luz. Suponer que él descubrió originalmente el poder de un prisma para descomponer un haz de luz blanca sería un error, pues él mismo habla de adquirir un prisma de vidrio para probar los «célebres fenómenos de los colores». Pero a él le debemos sin duda la teoría de que la luz blanca es una mezcla de rayos que difieren en refrangibilidad, y de que las luces que difieren en color también difieren en refrangibilidad. Otras personas podrían haber concebido esta teoría; de hecho, cualquier persona que considere la refracción como un efecto cuantitativo tiene que percatarse de que las distintas partes del espectro han sufrido diferentes grados de refracción.