Esto lo refuto por completo. En el uso ordinario de estas conjunciones no unimos únicamente términos distintos; y cuando los términos así unidos resultan ser lógicamente distintos, es en virtud de una premisa tácita, algo en el significado de los nombres y en nuestro conocimiento de ellos que nos enseña que son distintos. Si nuestro conocimiento de los significados de las palabras unidas es defectuoso, a menudo será imposible decidir si los términos unidos por conjunciones son excluyentes o no.
En la frase «El arrepentimiento no es un acto único, sino un hábito o virtud», no puede deducirse que una virtud no sea un hábito; según la definición de Aristóteles, lo es. Milton emplea la expresión en uno de sus sonetos, «Inmaculado por oro o retribución» (Unstain’d by gold or fee), donde resulta obvio que, si la retribución no siempre es oro, se pretende que el oro sea una retribución o soborno. Tennyson usa la expresión «guirnalda o diadema» (wreath or anadem). La mayoría de los lectores albergarían serias dudas sobre si una guirnalda puede ser una diadema, o una diadema una guirnalda, o si son entidades totalmente distintas o exactamente iguales.
Del Origen de las especies de Darwin, tomo la expresión: «Cuando vemos cualquier parte u órgano desarrollado en un grado o manera notable» (“When we see any part or organ developed in a remarkable degree or manner”). En ella, la conjunción o se utiliza dos veces, y en ninguna de las dos de forma exclusiva. Pues si parte y órgano no son sinónimos, al menos un órgano es una parte. Y es obvio que una parte puede desarrollarse al mismo tiempo tanto en un grado extraordinario como de una manera extraordinaria, aunque tales casos puedan ser comparativamente raros.
Del examen minucioso de los escritos ordinarios, se descubrirá así que los significados de los términos unidos por «y», «o» varían desde la identidad absoluta hasta la contrariedad absoluta. No existe en absoluto una condición lógica de distinción, y cuando optamos por alternativas excluyentes, es porque nuestro tema lo exige. El fondo, no la forma de una expresión, indica si los términos son excluyentes o no.5 En las facturas, pólizas y otros tipos de documentos legales, a veces es necesario expresar con mucha claridad que las alternativas no son excluyentes. Se utiliza entonces la fórmula y/o y, como ha señalado el Sr. J. J. Murphy, esta fórmula coincide exactamente en significado con el símbolo ꖌ.
En la primera edición de esta obra (vol. i., pág. 81), tomé la proposición disyunta «La materia es sólida, o líquida, o gaseosa», y la traté como un ejemplo de alternativas excluyentes, señalando que una misma porción de materia no puede ser al mismo tiempo sólida y líquida, propiamente hablando, y que menos aún podemos suponer que sea sólida y gaseosa, o sólida, líquida y gaseosa todo al mismo tiempo.
Pero los experimentos del profesor Andrews muestran que, bajo ciertas condiciones de temperatura y presión, no hay un cambio abrupto del estado líquido al gaseoso. Una misma sustancia puede hallarse en un estado tal que pueda describirse indiferentemente como líquida y gaseosa. En muchos casos, también, la transición de sólida a líquida es gradual, de modo que las propiedades de la solidez se unen al menos parcialmente con las de la liquidez.
La proposición entonces, en vez de ser un ejemplo de alternativas excluyentes, parece ofrecer un excelente ejemplo en el sentido opuesto. Cuando tales dudas pueden surgir, es evidentemente imposible tratar las alternativas como absolutamente excluyentes por la naturaleza lógica de la relación. Se convierte puramente en una cuestión de la materia de la proposición.