acetic anhydride, was afterwards produced by Gerhardt. In the subsequent progress of organic chemistry occurrences of this kind have become common. The theoretical chemist by the classification of his specimens and the manipulation of his formulæ can plan out whole series of unknown oils, acids, and alcohols, just as a designer might draw out a multitude of patterns. Professor Cayley has even calculated for certain cases the possible numbers of chemical compounds.23 The formation of many such substances is a matter of course; but there is an interesting prediction given by Hofmann, concerning the possible existence of new compounds of sulphur and selenium, and even oxides of ammonium, which it remains for chemists to
Predicción por inversión de causa y efecto.
Hay un proceso de experimentación que con tanta frecuencia ha conducido a descubrimientos importantes que merece una ilustración separada; me refiero a la inversión de la Causa y el Efecto.
Así pues, si A y B en un experimento producen C como consecuente, entonces los antecedentes de la naturaleza de B y C por lo general pueden hacer que se produzca un consecuente de la naturaleza de A invertido en dirección.
Cuando aplicamos calor a un gas, este tiende a expandirse; por lo tanto, si permitimos que el gas se expanda por su propia fuerza elástica, el resultado es el frío; es decir, B (aire) y C (expansión) producen lo opuesto a A (calor). Asimismo, B (aire) y la compresión, lo opuesto a C, producen A (calor).
Resultados similares pueden esperarse en una multitud de casos. Es una ley conocida que el calor dilata el hierro. ¿Qué cabe esperar, entonces, si en lugar de aumentar la longitud de una barra de hierro mediante el calor usamos fuerza mecánica y estiramos la barra?
Al tener la barra y el consecuente anterior, la expansión, deberíamos esperar lo opuesto al antecedente anterior, a saber, el frío. La veracidad de esta deducción fue demostrada por el Dr. Joule, quien investigó la magnitud del efecto con su habilidad habitual.25
Esta inversión de causa y efecto en el caso del calor puede a su vez invertirse de un modo sumamente curioso. Ocurre que hay unas pocas sustancias que constituyen excepciones inexplicables a la ley general de expansión por el calor.
El caucho, en particular, destaca por contraerse al calentarse. Puesto que, por tanto, el hierro y el caucho guardan una relación opuesta con el calor, podemos esperar que, así como la distensión del hierro produjo frío, la distensión del caucho producirá calor. De hecho, se comprueba que esto es así, y cualquiera puede percibir el efecto estirando repentinamente una banda de caucho mientras la parte central está en la boca.
Al ser estirada se vuelve ligeramente templada, y al ser relajada, fría.
El lector verá que algunas de las predicciones científicas mencionadas en las secciones anteriores se debieron al principio de inversión; por ejemplo, las especulaciones de Thomson sobre la relación entre la presión y el punto de fusión. Pero se podrían aducir muchos otros ejemplos. El agente habitual con el que fundimos una sustancia es el calor; pero si podemos fundir una sustancia sin calor, entonces podemos esperar el negativo del calor como efecto. Este es el fundamento de todas las mezclas frigoríficas.