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nydus/The Principles of SciencePublic
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CAPÍTULO XIII. LA MEDIDA EXACTA DE LOS FENÓMENOS.

Por una razón similar, es sumamente difícil establecer la existencia de cualquier cambio en la forma o el brillo comparativo de las nebulosas; la apariencia de una nebulosa depende en gran medida de la agudeza visual del observador, o de la condición accidental de frescura o fatiga de su ojo. Lo mismo ocurre con las observaciones lunares; e incluso el uso del mejor telescopio no logra eliminar esta dificultad. Al juzgar los colores, además, debemos recordar que la luz de cualquier color dado tiende a embotar la sensibilidad del ojo a la luz del mismo color.

Tampoco es el ojo, cuando carece de la ayuda de instrumentos, un juez mucho mejor de las magnitudes. Nuestras estimaciones sobre el tamaño de los puntos brillantes diminutos, como las estrellas fijas, están completamente falsificadas por los efectos de la irradiación. Tycho calculó, a partir del tamaño aparente de los discos estelares, que ninguna de las principales estrellas fijas cabría dentro del área de la órbita terrestre.

Aparte, sin embargo, de la irradiación o de otras causas distintas de error, nuestras estimaciones visuales de los tamaños y las formas son a menudo sorprendentemente incorrectas. Los artistas casi invariablemente dibujan las montañas distantes en una proporción ridícula respecto a los objetos más cercanos, como demuestra de inmediato la comparación entre un boceto y una fotografía.

La extraordinaria diferencia aparente en el tamaño del sol o de la luna, según se encuentre alto en los cielos o cerca del horizonte, debería ser suficiente para hacernos cautos al aceptar las indicaciones más evidentes de nuestros sentidos, sin la ayuda de la medición instrumental.

En cuanto a las afirmaciones sobre la altura de la aurora boreal y la distancia de los meteoros, hay que desconfiar por completo de ellas. Cuando el capitán Parry afirma que un rayo de la aurora se precipitó repentinamente hacia abajo entre él y la tierra, que se encontraba a tan solo 3000 yardas de distancia, debemos considerar que fue víctima de una ilusión de los sentidos.‍4

Es verdad que los errores de observación son más a menudo errores de juicio que de los sentidos. Lo que realmente se ve debe ser verdaderamente visto hasta ese punto; y si interpretamos correctamente el significado del fenómeno, no habría error en absoluto. Pero la debilidad de los sentidos desnudos como instrumentos de medición surge del hecho de que introducen condiciones variables de magnitud desconocida, y no podemos hacer las correcciones y desvíos necesarios como en el caso de un instrumento sólido e invariable.

Bacon has excellently stated the insufficiency of the senses for estimating the magnitudes of objects, or detecting the degrees in which phenomena present themselves. > “Things escape the senses,” he says, “because the object is not sufficient in quantity to strike the sense: as all minute bodies; because the percussion of the object is too great to be endured by the senses: as the form of the sun when looking directly at it in mid-day; because the time is not proportionate to actuate the sense: as the motion of a bullet in the air, or the quick circular motion of a firebrand, which are too fast, or the hour-hand of a common clock, which is too slow; from the distance of the object as to place: as the size of the celestial bodies, and the size and nature of all distant bodies; from prepossession by another object: as one powerful smell renders other smells in the same room imperceptible; from the interruption of interposing bodies: as the internal parts of animals; and because the object is unfit to make

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