# El problema del señor Venn.
La necesidad de algún método lógico más potente y amplio que la antigua lógica de Aristóteles queda llamativamente ilustrada por el señor Venn en su interesantísimo y competente artículo sobre la lógica de Boole.5
Un ejemplo sencillo, obtenido originalmente, según dice, con la ayuda de mi método tal como se describe de forma simple en las Elementary Lessons in Logic, fue propuesto en exámenes y aulas a unos ciento cincuenta estudiantes como un problema de la lógica ordinaria.
Fue respondido por, a lo sumo, cinco o seis de ellos. Posteriormente se planteó, como ejemplo del método de Boole, a una pequeña clase que había asistido a unas pocas conferencias sobre la naturaleza de estos métodos simbólicos. Fue respondido con facilidad por la mitad o más de sus integrantes.
El problema era el siguiente: «Los miembros de una junta eran todos ellos obligacionistas o accionistas, pero no ambas cosas; y los obligacionistas, da la casualidad, estaban todos en la junta. ¿Qué conclusión puede extraerse?». La conclusión requerida es: «Ningún accionista es obligacionista». Ahora bien, como dice el señor Venn, nada puede parecer más sencillo que el siguiente razonamiento, una vez expuesto: «No puede haber obligacionistas que sean accionistas; pues, de haberlos, tendrían que estar en la junta o fuera de ella. Pero no están en ella, según la primera de las afirmaciones dadas; ni fuera de ella, según la segunda». Sin embargo,