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nydus/The Principles of SciencePublic
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CAPÍTULO XII. LA APLICACIÓN INDUCTIVA O INVERSA DE LA TEORÍA DE LA PROBABILIDAD.

Sabemos que, de la inmensa cantidad de órdenes posibles, el orden numérico es el más notable; es útil por cuanto prueba la perfecta constitución de la baraja, y es el resultado intencional de ciertos juegos. En cualquier caso, la probabilidad de que la intención produzca ese orden es incomparablemente mayor que la probabilidad de que el azar lo produzca; y puesto que cierta baraja existe en ese orden, preferimos con razón la suposición que con mayor probabilidad conduce al resultado observado.

Por un modo similar de razonamiento llegamos todos los días, y de manera válida, a conclusiones que se aproximan a la certeza.

Siempre que observamos un parecido perfecto entre dos objetos, como, por ejemplo, dos páginas impresas, dos grabados, dos monedas, dos huellas, tenemos el derecho de afirmar que provienen del mismo tipo, de la misma plancha, del mismo par de cuños o de la misma bota.

¿Y por qué? Porque es casi imposible que con diferentes tipos, planchas, cuños o botas no se produzca alguna distinción aparente de forma. Es imposible que la mano del artista más hábil haga dos objetos iguales, de modo que la repetición mecánica es la única explicación probable de una semejanza exacta.

A menudo podemos establecer con extrema probabilidad que un documento ha sido copiado de otro. Supongamos que cada documento contiene 10.000 palabras, y que la misma palabra está mal escrita en ambos. Hay entonces una probabilidad de menos de 1 en 10.000 de que el mismo error se cometa en cada uno. Si nos encontramos con un segundo error presente en ambos documentos, la probabilidad es de menos de 1 en 10.000 × 9.999 de que dos coincidencias de este tipo ocurran por azar, y los números crecen con extrema rapidez en el caso de coincidencias más numerosas.

No podemos hacer ningún cálculo preciso sin tomar en cuenta la índole de los errores cometidos, acerca cuyas condiciones no tenemos medios exactos para estimar probabilidades.

Sin embargo, de este modo se pueden obtener abundantes indicios sobre la derivación de los documentos entre sí. En el examen de muchos juegos de tablas logarítmicas, se descubrió la presencia de seis errores notables en todas menos en dos, y se probó que las tablas impresas en París, Berlín, Florencia, Aviñón e incluso en China, además de trece juegos impresos en Inglaterra entre los años 1633 y 1822, procedían directa o indirectamente de alguna fuente común.‍1

Con una cierta cantidad de labor, es posible establecer más allá de toda duda razonable la relación o genealogía de cualquier número de copias de un documento, procediendo posiblemente de copias matrices hoy perdidas.

Las relaciones entre los manuscritos del Nuevo Testamento han sido investigadas minuciosamente de esta manera, y la misma labor se ha llevado a cabo para muchos escritos clásicos, especialmente por estudiosos alemanes.

# Principio del Método Inverso.

La aplicación inversa de las reglas de probabilidad depende enteramente de una proposición que puede enunciarse así, casi con las palabras de Laplace.‍2 > Si un evento puede ser producido por cualquiera de entre cierto número de causas diferentes, todas igualmente probables à priori*, las probabilidades de la existencia de estas causas, inferidas a

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