La tercera parte del excelente libro de aritmética de Sonnenschein y Nesbitt22 describe detalladamente todo tipo de cálculos aproximados, y muestra tanto cómo evitar un trabajo innecesario como la manera de tener debidamente en cuenta la inexactitud al operar con fracciones decimales aproximadas. Una investigación sencilla sobre el tema se encuentra en la Algèbre Elémentaire de Sonnet (París, 1848), cap. XIV, «Des Approximations Absolues et Relatives». Hay también una obra estadounidense sobre la materia.23
Aunque la exactitud de las mediciones ha avanzado tanto desde los tiempos de Leslie, no resulta superfluo repetir su protesta contra la injusticia de aparentar, mediante el despliegue de fracciones decimales, un grado de mayor exactitud del que la naturaleza del caso requiere y admite.24
He conocido a un hombre de ciencia que registraba el barómetro con una precisión de segundo cuando el cuarto de hora más cercano habría sido más que suficiente.
Los químicos suelen publicar los resultados de sus análisis hasta la diezmilésima o incluso la millonésima parte del total, cuando con toda probabilidad no se puede confiar en los procesos empleados más allá de la centésima parte.
Rara vez es conveniente dar más de una cifra de valor incuestionablemente incierto; sin embargo, hay que admitir que se requiere una fina percepción del grado de exactitud posible y deseable para evitar, por un lado, malentendidos y cálculos innecesarios, y para garantizar, por el otro, toda la precisión alcanzable.