CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Little WomenPublic
Página 170 de 738
Table of Contents

XI. Experiments

que nunca. El pan se quemó hasta quedar negro; pues el aderezo para la ensalada la exasperó tanto, que descuidó todo lo demás hasta convencerse de que no lograría que fuera comestible. El bogavante era un misterio escarlata para ella, pero golpeó y hurgó hasta desovarlo y ocultar sus escasas proporciones en un bosquecillo de hojas de lechuga. Las papas tuvieron que apresurarse para no hacer esperar a los espárragos, y al final no se cocieron. El manjar blanco tenía grumos y las fresas no estaban tan maduras como aparentaban, ya que habían sido hábilmente «maquilladas».

—Bueno, pueden comer carne de res, pan y mantequilla, si tienen hambre; solo que resulta mortificante tener que pasar toda la mañana para nada —pensó Jo, mientras tocaba el timbre media hora más tarde de lo habitual, y se quedaba allí, acalorada, cansada y desanimada, contemplando el banquete dispuesto para Laurie, acostumbrado a todo tipo de elegancia, y la señorita Crocker, cuyos ojos curiosos notarían todos los fallos, y cuya lengua chismosa los pregonaría a los cuatro vientos.

Pobre Jo, con mucho gusto se habría metido debajo de la mesa mientras iban probando y dejando cada uno de los platos; mientras Amy se reía disimuladamente, Meg lucía angustiada, la señorita Crocker fruncía los labios y Laurie hablaba y reía con todas sus fuerzas para darle un tono alegre a la festiva escena. El único punto fuerte de Jo era la fruta, pues la había azucarado bien y tenía una jarra de crema espesa para acompañarla. Sus ardientes mejillas se enfriaron un poco y respiró hondo cuando los bonitos platos de cristal pasaron de mano en mano y todos miraron con agrado las pequeñas islas rosadas flotando en un mar de crema.

170