—¡Guarda silencio, insolente pájaro viejo! Y tú, Jo, más te vale irte ahora mismo; no está bien andar de vaga tan tarde con un muchacho atolondrado como—
“¡Ten la lengua, viejo descarado!”, gritó Polly, cayendo de la silla de un bote y corriendo a picotear al muchacho “atolondrado”, que se reía a carcajadas por el último comentario.
—No creo que pueda soportarlo, pero lo intentaré —pensó Amy, al quedarse sola con la tía March.
—¡Ándate, espantajo! —gritó Polly; y ante aquella grosera impertinencia, Amy no pudo reprimir un sollozo.