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nydus/Little WomenPublic
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IV. Cargas

Todo era bueno, bien hecho y poco usado; pero los ojos artísticos de Amy sufrían mucho, especialmente este invierno, cuando su vestido de escuela era de un morado apagado, con topos amarillos y sin ningún adorno.

—Mi único consuelo —le dijo a Meg, con lágrimas en los ojos— es que mamá no me hace dobladillos en los vestidos cada vez que me porto mal, como hace la madre de María Parks. Querida, es realmente terrible; porque a veces, cuando se porta muy mal, el vestido le llega hasta las rodillas y no puede ir al colegio. Cuando pienso en esta degredación, siento que puedo soportar incluso mi nariz chata y mi vestido morado, con cohetes amarillos.

Meg was Amy’s confidant and monitor, and, by some strange attraction of opposites, Jo was gentle Beth’s. To Jo alone did the shy child tell her thoughts; and over her big, harum-scarum sister, Beth unconsciously exercised more influence than anyone in the family.

The two older girls were a great deal to one another, but each took one of the younger into her keeping, and watched over her in her own way; “playing mother” they called it, and put their sisters in the places of discarded dolls, with the maternal instinct of little women.

—¿Tiene alguien algo que contar? Ha sido un día tan sombrío que me muero de ganas de un poco de diversión —dijo Meg, mientras se sentaban a coser juntas aquella tarde.

—Pasé un rato extraño con mi tía hoy, y como salí ganando, te lo voy a contar —empezó Jo, a quien le encantaba contar historias—. Estaba leyendo al eterno Belsham, y monologando como siempre hago, porque la tía se duerme enseguida, y entonces saco algún buen libro y leo como una furia hasta que se despierta. De verdad que me dio sueño; y, antes de empezar a cabecear, solté un bostezo tal que me preguntó qué quería decir con abrir la boca lo bastante como para tragarse el libro entero de un golpe.

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