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nydus/Little WomenPublic
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XIX. El testamento de Amy

him while Madam dozed; called her names before company, and behaved in all respects like a reprehensible old bird. Then she could not endure the dog⁠—a fat, cross beast, who snarled and yelped at her when she made his toilet, and who lay on his back, with all his legs in the air and a most idiotic expression of countenance when he wanted something to eat, which was about a dozen times a day. The cook was bad-tempered, the old coachman deaf, and Esther the only one who ever took any notice of the young lady.

Esther era una francesa que había vivido con «Madame», como llamaba a su ama, durante muchos años, y que tiranizaba un poco a la anciana, la cual no podía arreglárselas sin ella.

Su verdadero nombre era Estelle, pero la tía March le ordenó que se lo cambiara, y ella obedeció, con la condición de que nunca le pidieran que cambiara de religión.

Tomó afecto a Mademoiselle, y la divertía muchísimo con extraños relatos de su vida en Francia, mientras Amy se sentaba con ella mientras almidonaba los encajes de Madame. También le permitía deambular por la gran casa y examinar las cosas curiosas y bonitas guardadas en los grandes roperos y los arcones antiguos, pues la tía March atesoraba como una urraca.

El principal deleite de Amy era un gabinete indio, lleno de cajones estrafalarios, pequeños casilleros y lugares secretos, en el que se guardaban toda clase de adornos, algunos preciosos, otros meramente curiosos, todos más o menos antiguos.

Examinar y ordenar estas cosas le proporcionaba a Amy una gran satisfacción, especialmente los cofres de joyas, en los cuales, sobre cojines de terciopelo, reposaban los adornos que habían engalanado a una belleza cuarenta años atrás.

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