CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/Little WomenPublic
Página 638 de 738
Table of Contents

XLI. Learning to Forget

alfombras con la cabeza envuelta en un pañuelo de lunares, atrincherándose con el cojín del sofá o echando agua fría sobre su pasión à la Gummidge— y una risa irresistible arruinaba el cuadro melancólico que se esforzaba por pintar. No había manera de meter a Jo en la ópera, ni por todo el oro del mundo, y tuvo que renunciar a ella con un «¡Bendita sea la chica, qué tormento es!», tirándose de los pelos como correspondía a un compositor desesperado.

Cuando miró a su alrededor en busca de otra doncella menos intratable a quien inmor-talizar en melodía, la memoria le brindó una con la más complaciente presteza.

Este fantasma tenía muchos rostros, pero siempre llevaba el cabello dorado, estaba envuelto en una nube diáfana y flotaba con ligereza ante los ojos de su mente en un grato caos de rosas, pavos reales, ponis blancos y cintas azules.

No le dio ningún nombre a la complaciente aparición, sino que la tomó por su heroína y le cogió bastante cariño, como era de esperar; pues la dotó de todos los dones y gracias bajo el sol, y la escoltó, ilesa, a través de pruebas que habrían aniquilado a cualquier mujer mortal.

Gracias a esta inspiración, marchó a las mil maravillas durante un tiempo, pero gradualmente el trabajo perdió su encanto y se olvidaba de componer mientras se quedaba meditando, pluma en mano, o deambulaba por la alegre ciudad en busca de nuevas ideas y para refrescar su mente, que parecía encontrarse en un estado algo inestable aquel invierno. No hacía gran cosa, pero pensaba muchísimo y era consciente de que se estaba produciendo algún tipo de cambio a pesar de sí mismo. «Es el genio que está a fuego lento, tal vez. Dejaré que cueza a fuego lento y veré qué sale de todo esto», se decía, con la sospecha secreta, todo el tiempo, de que no era genio, sino algo mucho más común. Fuera lo

638