exercise of the Jew’s toasting-fork on the heads and shoulders of the affectionate youths who offered them.
“Nos alegramos mucho de verte, Oliver, muchísimo”, dijo el judío.
“Tusó, quita las salchichas; y acerca una tina al fuego para Oliver. ¡Ah, estás mirando los pañuelos de bolsillo! Eh, querido mío. Hay un buen montón de ellos, ¿verdad? Acabamos de seleccionarlos, listos para la lavandería; eso es todo, Oliver; eso es todo. ¡Ja, ja, ja!”
La última parte de este discurso fue recibida con un vocinglero grito por parte de todos los prometedores alumnos del alegre viejo caballero. En medio del cual se fueron a cenar.
Oliver se comió su porción, y el judo le preparó entonces un vaso de ginebra caliente con agua, diciéndole que debía bebérselo de inmediato porque otro caballero necesitaba el vaso. Oliver hizo lo que se le pedía. Inmediatamente después sintió que lo levantaban con suavidad y lo dejaban sobre uno de los sacos; y luego cayó en un sueño profundo.