Codal
nydus/Oliver TwistPublic
Página 27 de 687
Table of Contents

II. De cómo creció, se educó y se alimentó Oliver Twist

Se produjo una conmoción general. El horror se reflejaba en todos los rostros.

—¿Pedir más? —dijo el señor Limbkins—. Cálmate, Bumble, y respóndeme con claridad. ¿He de entender que pidió más después de haberse comido la cena asignada por el régimen alimentario?

—Así lo hizo, señor —respondió Bumble.

—A ese muchacho lo van a colgar —dijo el caballero del chaleco blanco—. Sé que a ese muchacho lo van a colgar.

Nadie contradijo la opinión del caballero profético.

Se entabló una animada discusión. Se ordenó el inmediato confinamiento de Oliver; y a la mañana siguiente se pegó un cartel en la parte exterior de la verja, que ofrecía una recompensa de cinco libras a cualquiera que se hiciera cargo de Oliver Twist, librando de él a la parroquia.

En otras palabras, se ofrecían cinco libras y a Oliver Twist a cualquier hombre o mujer que necesitara un aprendiz para cualquier oficio, negocio o profesión.

“Jamás he estado más convencido de nada en mi vida”, dijo el caballero del chaleco blanco, mientras llamaba a la puerta y leía el cartel a la mañana siguiente:

“Jamás he estado más convencido de nada en mi vida, de lo que estoy de que ese muchacho va a terminar en la horca”.

Como me propongo demostrar en lo sucesivo si el caballero del chaleco blanco tenía razón o no, tal vez arruinaría el interés de esta

27