Se presentan al lector inteligente algunos nuevos conocidos, en relación con los cuales se narran diversos asuntos agradables pertenecientes a esta historia
—¿Dónde está Oliver? —dijo el judío, levantándose con una mirada amenazadora—. ¿Dónde está el muchacho?
Los jóvenes ladrones miraron a su preceptor como si estuvieran alarmados por su violencia, y se miraron unos a otros con inquietud. Pero no respondieron.
—¿Qué ha sido del muchacho? —dijo el judío, agarrando al Pillo por el cuello con fuerza y amenazándolo con horribles imprecaciones—. ¡Habla, o te estrangulo!