Codal
nydus/Oliver TwistPublic
Página 164 de 687
Table of Contents

XIII. Se presentan algunos conocidos nuevos al lector inteligente, en relación con los cuales ocurren varios asuntos agradables

inconsciente, a su propia residencia: de la cual, y acerca de la cual, todo lo que el informante sabía era que quedaba en alguna parte de Pentonville, habiendo oído mencionar esa palabra en las indicaciones dadas al cochero.

En un estado espantoso de duda e incertidumbre, la angustiada joven se tambaleó hasta la vereda y, cambiando su andar tambaleante por una carrera veloz, regresó por la ruta más tortuosa y complicada que pudo imaginar a la morada del judío.

El señor Bill Sikes no bien oyó el relato de la expedición, cuando llamó apresuradamente al perro blanco y, poniéndose el sombrero, partió con celeridad: sin dedicar tiempo alguno a la formalidad de desearle buenos días a la compañía.

“Debemos saber dónde está, queridos míos; hay que encontrarlo”, dijo el judío, muy agitado. > “¡Charley,

164