muchacho más avispado. Toma un chelín. Si sigues así, llegarás a ser el hombre más grande de la época. Y ahora ven aquí y te enseñaré a quitarle las marcas a los pañuelos.
Oliver se preguntó qué tendría que ver el robarle el bolsillo al viejo caballero en broma con sus probabilidades de llegar a ser un gran hombre. Pero, pensando que el judío, al ser mucho mayor que él, debía saber lo que se hacía, lo siguió en silencio hasta la mesa y pronto se vio profundamente absorto en su nuevo estudio.