Codal
nydus/Oliver TwistPublic
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XXXI. Implica una posición crítica

hombre?». «¡Maldita sea! —dice Chickweed—, ¡lo he perdido otra vez!». Fue un suceso notable, pero no se le veía por ningún lado, así que volvieron al mesón.

A la mañana siguiente, Spyers ocupó su antiguo puesto y miró hacia fuera, desde detrás de la cortina, en busca de un hombre alto con un parche negro en el ojo, hasta que le volvieron a doler los propios ojos. Al fin, no pudo evitar cerrarlos para aliviarlos un minuto; y en el mismo instante en que lo hizo, oye a Chickweed gritar a voz en cuello: «¡Aquí está!».

¡Vuelve a salir corriendo una vez más, con Chickweed a mitad de calle por delante de él; y tras una carrera dos veces más larga que la de ayer, el hombre se vuelve a perder!

Esto se repitió una o dos veces más, hasta que la mitad de los vecinos dio por sentado que el señor Chickweed había sido robado por el diablo, que le estaba gastando bromas después; y la otra mitad, que el pobre señor Chickweed se había vuelto loco de pena.

—¿Qué dijo Jem Spyers? —inquirió el doctor, que había regresado a la estancia poco después de comenzado el relato.

—Jem Spyers —reanudó el oficial—, durante mucho tiempo no dijo nada en absoluto y lo escuchó todo sin parecer hacerlo, lo cual demostraba que entendía su oficio. Pero, una mañana, entró en la taberna y, sacando su tabaquera, dice: «Chickweed, he descubierto quién hizo este dichoso robo». «¿Los has descubierto? —dijo Chickweed—. ¡Oh, mi querido Spyers, déjame solo tener venganza y moriré contento! ¡Oh, mi querido Spyers, dónde está el bellaco!».

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