Codal
nydus/The Last ManPublic
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VI

ella también loca? —«Dulce criatura», y la apreté contra mi corazón, «es mejor reposar que seguir vagando; descansa, amada mía, encenderé fuego; tienes frío».

«¡Descanso! —exclamó ella—; ¡reposo! ¡Estás delirando, Lionel! Si te detienes, estamos perdidos; ven, te lo ruego, a menos que quieras abandonarme para siempre».

Que Idris, la de cuna principesca, cria de la riqueza y el lujo, hubiera atravesado la tempestuosa noche invernal desde su real morada y, de pie ante mi humilde puerta, me conjurara a huir con ella a través de la oscuridad y la tormenta, era sin duda un sueño; de nuevo sus quejosos tonos y la visión de su hermosura me aseguraban que no era una aparición. Mirando tímidamente a su alrededor, como si temiera ser escuchada, susurró: «He descubierto... mañana... es decir, hoy... el mañana ya ha llegado... antes del alba, unos extranjeros, austriacos, los esbirros de mi madre, van a raptarme para llevarme a Alemania, a la prisión, al matrimonio... a cualquier cosa, excepto a ti y a mi hermano... ¡llévame contigo, o pronto estarán aquí!».

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