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nydus/The Last ManPublic
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V

naturaleza, nuestra madre y nuestra amiga, nos había fruncido elño en actitud amenazante. Nos demostró claramente que, aunque nos permitía dictarle leyes y someter sus poderes aparentes, bastaba con que moviera un solo dedo para hacernos temblar. Podía tomar nuestro globo, bordeado de montañas, ceñido por la atmósfera, que contenía la condición de nuestro ser y todo lo que la mente del hombre podía inventar o su fuerza alcanzar; podía tomar la esfera en su mano y arrojarla al espacio, donde la vida sería absorbida, y el hombre y todos sus esfuerzos aniquilados para siempre.

Estas especulaciones menudeaban entre nosotros; sin embargo, no por ello dejamos de proseguir con nuestras ocupaciones cotidianas y con nuestros planes, cuya realización exigía el transcurso de muchos años.

¡Ninguna voz se dejó oír para ordenarnos que nos detuviéramos! Cuando empezamos a sentir las desgracias extranjeras a través de los canales del comercio, nos dispusimos a aplicar remedios.

  • Se abrieron suscripciones para los emigrantes y para los comerciantes arruinados por la quiebra del comercio.

El espíritu inglés despertó con plena actividad y, como siempre lo había hecho, se dispuso a resistir el mal y a ocupar la brecha que la naturaleza enfermiza había permitido que el caos y la muerte abrieran en los límites y diques que hasta entonces los habían mantenido alejados.

Al comenzar el verano, empezamos a sentir que los estragos que habían tenido lugar en países lejanos eran mayores de lo que al principio habíamos sospechado. * Quito fue destruido por un terremoto. * México quedó devastado por los efectos combinados de tormenta, pestilencia

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