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nydus/The Last ManPublic
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III

juventud; a quien mi corazón acompañó en los días de separación y enojo; con quien ahora estoy unida para siempre. Jamás —óyeme bien—, jamás abandonaré este lugar. Me parece que su espíritu permanece aquí tanto como ese polvo que, por muy incomunicable que sea, es más precioso en su nada que cualquier otra cosa que la tierra viuda estreche contra su seno doliente. Los arbustos de mirto, el tomillo, el pequeño ciclamen que asoma por las fisuras de la roca, todo lo que produce este lugar, guarda afinidad con él; la luz que envuelve las colinas participa de su esencia, y el cielo y las montañas, el mar y el valle, están imbuidos por la presencia de su espíritu. ¡Viviré y moriré aquí!

—Id a Inglaterra, Lionel; regresad con la dulce Idris y el queridísimo Adrian; volved, y que mi niña huérfana sea como una hija propia en vuestra casa.

Consideradme como muerto; y en verdad, si la muerte es un mero cambio de estado, estoy muerto. Este es otro mundo distinto del que habitaba hace poco, del que ahora es vuestro hogar. Aquí solo mantengo comunión con el pasado y con el porvenir.

Id a Inglaterra, y dejadme donde únicamente puedo consentir en arrastrar los miserables días que aún me quedan por vivir.

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