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nydus/The Last ManPublic
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II

“Yo, y dentro de unos breves años, todos vosotros —este ejército aterrorizado, y toda la población de la hermosa Grecia— ya no existiremos.

Pero otras generaciones surgirán, y por siempre jamás continuarán siendo hechas más felices por nuestros presentes actos, siendo glorificadas por nuestro valor.

La plegaria de mi juventud fue ser uno de aquellos que hacen espléndidas las páginas de la historia de la tierra; que exaltan a la raza del hombre, y hacen de este pequeño globo una morada de los poderosos.

¡Ay de Raymond! ¡La plegaria de su juventud se desaprovecha; las esperanzas de su edad adulta son nulas!

—Desde mi calabozo en la lejana ciudad clamé: ¡pronto seré tu señor! Cuando Evadne pronunció mi sentencia de muerte, pensé que el título de Vencedor de Constantinopla quedaría inscrito en mi tumba, y vencí todo temor mortal. Me hallo ante sus muros vencidos y no me atrevo a llamarme conquistador. ¡No será así! ¿Acaso no saltó Alejandro desde los murallas de la ciudad de los oxídracas para mostrar a sus cobardes tropas el camino hacia la victoria, enfrentándose a solas con las espadas de los defensores? Del mismo modo desafiaré a la peste y, aunque nadie me siga, plantaré el estandarte griego en lo alto de Santa Sofía.

La razón resultó inútil ante sentimientos tan exaltados. En vano le demostré que, cuando llegara el invierno, el frío disiparía el aire pestilente y devolvería el valor a los griegos. > —¡No me hables de otra estación que no sea esta! —exclamó—. He vivido mi último invierno, y la fecha de este año, 2092, quedará tallada en mi tumba. Ya vislumbro —continuó, levantando la mirada con tristeza— el límite y el borde precipitado de mi existencia, sobre el cual

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