CodalSearch this book — or all of Codal…⌘K
nydus/The Last ManPublic
Página 280 de 658
Table of Contents

II

inspira la resolución de mantenerse en un determinado plan de conducta. Escuchó mi relato sobre la autodisolución del ejército con calma, y luego dijo: «Sabes, Verney, que estoy firmemente decidido a no abandonar este lugar hasta que, a la luz del día, Stamboul sea indiscutiblemente nuestra. Si los hombres que me rodean titubean en seguirme, se encontrarán otros más valientes. Vete antes del alba, lleva estos despachos a Karazza, añade a ellos tus propias súplicas para que me envíe sus infantes de marina y su fuerza naval; si consigo tan solo que un regimiento me secundara, el resto lo haría por añadidura. Que me envíe este regimiento. Esperaré tu regreso mañana al mediodía».

Me pareció este un pobre expediente; pero le aseguré mi obediencia y celo. Lo dejé para tomar unas horas de descanso. Con la llegada del alba me atavié para la cabalgata. Me detuve un momento, con el deseo de despedirme de Perdita, y desde mi ventana observé la aproximación del sol. El esplendor dorado se alzó, y la naturaleza fatigada despertó para sufrir un día más de calor y marchitez sedienta. Ninguna flor levantaba sus cálices cargados de rociada para recibir el alba; la hierba seca se había agostado en las llanuras; los ardientes campos del aire estaban desprovistos de aves; las cigarras a solas, hijas del sol, iniciaban su canto estridente y ensordecedor entre los cipreses y los olivos. Vi el corcel negruzco como el carbón de Raymond llevado a la puerta del palacio; un pequeño grupo de oficiales llegó poco después; la zozobra y el miedo se pintaban en cada rostro y en cada mirada, no refrescadas por el sueño. Hallé a Raymond y a Perdita juntos. Él contemplaba el sol naciente, mientras con un brazo ceñía la cintura de su amada; ella lo miraba a él, el

280