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nydus/The Last ManPublic
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IV. Lord Raymond

Más de un tercio de los miembros se alinearon bajo Raymond, y su número aumentaba perpetuamente. * Los aristócratas cifraban sus esperanzas en su riqueza e influencia preponderantes; * los reformadores en la fuerza de la nación misma; los debates fueron violentos, más violentos aún los discursos pronunciados por cada facción de políticos al reunirse para coordinar sus medidas. > Se lanzaban epítetos injuriosos, se amenazaba con la resistencia hasta la muerte; las reuniones de la plebe alteraban el orden apacible del país; a excepción de la guerra, ¿cómo podía

Aun cuando las destructivas llamas estaban listas para estallar, las vi encogerse; aplacadas por la ausencia de los militares, por la aversión que todos sentían hacia cualquier violencia que no fuera la de la palabra, y por la cordial cortesía e incluso la amistad de los líderes hostiles cuando se encontraban en sociedad privada.

Por mil motivos me sentí impulsado a seguir minuciosamente el curso de los acontecimientos y a observar cada giro con intensa ansiedad.

No pude menos que percibir que Perdita amaba a Raymond; me pareció también que él miraba a la bella hija de Verney con admiración y ternura. Sin embargo, sabía que estaba apresurando su matrimonio con la presunta heredera del condado de Windsor, con el vivo deseo de obtener las ventajas que de ello se derivarían para él. Todos los amigos de la exreina eran sus amigos; no pasaba semana sin que mantuviera consultas con ella en Windsor.

Jamás había visto a la hermana de Adrián. Había oído decir que era encantadora, amable y fascinante. ¿Por qué razón habría de verla?

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