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nydus/The Last ManPublic
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III. El último hombre

admiradores. Uno de ellos era el hijo de un vicario rural; era un joven generoso y de corazón abierto, con un ardiente amor por el conocimiento y no pocos saberes. Aunque Lucy era iletrada, la conversación y los modales de su madre le habían infundido un gusto por refinamientos superiores a su situación actual. Amaba al joven aun sin saberlo, salvo que ante cualquier dificultad acudía a él de manera natural en busca de ayuda, y se despertaba con el corazón más ligero cada domingo, porque sabía que él saldría a su encuentro y la acompañaría en su paseo vespertino con sus hermanas. Tenía otro admirador, uno de los camareros principales de la posada en Salt Hill. Él tampoco carecía de pretensiones de superioridad urbana, tales como las que aprendía de los criados de los caballeros y las doncellas, quienes, al iniciarle en toda la jerga de la alta sociedad del servicio, volvían su carácter arrogante diez veces más impertinente. Lucy no lo rechazaba —era incapaz de tal sentimiento—, pero se apenaba cuando lo veía acercarse y resistía en silencio todos sus intentos por entablar una mayor intimidad. El sujeto descubrió pronto que su rival era el preferido, y esto transformó lo que al principio era una admiración casual en una pasión cuyos resortes principales eran la envidia y el vil deseo de privar a su competidor de la ventaja de la que gozaba sobre él.

La triste historia de la pobre Lucy no era sino una más. El padre de su amante murió y él quedó en la miseria. Aceptó la oferta de un caballero para irse con él a la India, seguro de que pronto conseguiría la independencia económica y regresaría para reclamar la mano de su amada. Se vio envuelto en la guerra que allí se libraba, fue hecho prisionero y pasaron años antes de que llegaran noticias de su existencia a su tierra natal. Mientras tanto, la pobreza más desastrosa se abatió sobre Lucy. Su pequeña casa, que se alzaba asomándose desde su emparrado cubierto de madreselva y jazmín, quedó reducida a cenizas, y la totalidad de sus

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