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nydus/The Last ManPublic
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X

Estos dos seres admirablemente dotados se habían salvado del naufragio universal para ser mis compañeros durante el último año de soledad. Había sentido, mientras estuvieron conmigo, todo su valor. Era consciente de que cualquier otro sentimiento, pesar o pasión se había fundido gradualmente en un anhelo, en un afecto tenaz hacia ellos. No había olvidado a la dulce compañera de mi juventud, madre de mis hijos, mi adorada Idris; pero vi al menos una parte de su espíritu revivir en su hermano; y después de que por la muerte de Evelyn perdiera lo que más íntimamente me la recordaba, consagré su memoria en la figura de Adrian e intenté confundir ambas queridas ideas. Sondeo las profundidades de mi corazón y trato en vano de extraer de él las expresiones que puedan simbolizar mi amor por estos vestigios de mi raza. Si el arrepentimiento y la pena se cruzaban en mi camino, como bien podía suceder en nuestra situación solitaria e incierta, los claros tonos de la voz de Adrian y su mirada ferviente disipaban la penumbra; o me animaba sin darme cuenta el apacible contento y la dulce resignación que expresaban la frente despejada y los profundos ojos azules de Clara. Eran todo para mí: los soles de mi alma en tinieblas, el reposo en mi fatiga, el sopor en mi dolor insomne. Mal, muy mal, con palabras incoherentes, pobres y débiles, he expresado el sentimiento con el que me aferraba a ellos. Me habría enredado como la hiedra indisolublemente a ellos, de modo que un mismo golpe pudiera destruirnos. Habría entrado en ellos y formado parte de su ser, de modo que

Si la torpe sustancia de mi carne fuera pensamiento, incluso ahora los habría acompañado a su nueva e incomunicable morada.

Jamás volveré a verlos. Me veo privado de su entrañable conversación⁠—privado de la vista de ellos. Soy un árbol partido por el rayo; jamás la corteza cubrirá las fibras desnudas⁠—jamás su vida trémula, desgarrada por los vientos, recibirá el opiáceo de un báculo momentáneo. Estoy solo en el mundo⁠—pero esa expresión hasta ahora estaba menos cargada de miseria, que el hecho de que Adrian y Clara estén muertos.

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