yo era rematadamente joven en aquella época y valoraba poco estas ventajas. Era simplemente joven y tonto. ¿Qué más necesitaba? Por entonces en Petersburgo aquel tipo, Metenin, tenía fama …” Y Guskov continuó de este modo contándome la historia de su desgracia, la cual, al carecer por completo de interés, omitiré aquí.
“Dos meses —continuó—, estuve arrestado y completamente solo. No sé qué no pasó por mi mente en ese tiempo; pero, ¿sabe?, cuando todo hubo terminado, cuando parecía como si cada eslabón con el pasado se hubiera roto, me resultó más fácil. Mon père, vous en avez entendu parler sin duda: es un hombre de voluntad de hierro y firmes convicciones; il m’a déshérité, y cortó toda relación conmigo. De acuerdo con sus convicciones era lo correcto, y no lo culpo en absoluto; il a été conséquent. Y yo tampoco di un paso para inducirlo a cambiar de opinión. Mi hermana estaba en el extranjero. Mme. D⸺ fue la única que me escribió cuando se permitieron las cartas, y me ofreció ayuda; pero comprenderá que no pude aceptarla, de