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nydus/Short FictionPublic
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III

Pero la señora M⁠⸺ caminaba despacio, aún faltaba mucho para llegar al coche, y mi acompañante parecía remolonear a propósito como si quisiera retener.

«¡De eso nada!», pensé, y aceleré el paso con resolución.

Pero pronto se volvió inconfundible que me estaba reteniendo e incluso apretándome el brazo. La señora M⁠⸺ dobló una esquina y nos quedamos a solas. Tuve miedo.

—Discúlpeme —dije con frialdad e intenté liberar mi brazo; pero el encaje de mi manga se enganchó en un botón de su casaca. Inclinándose hacia mí, comenzó a desabrocharlo, y sus dedos sin guantes rozaron mi brazo.

Un sentimiento nuevo para mí, mitad horror y mitad placer, me recorrió la espalda con un escalofrío helado. Lo miré con la intención de transmitirle, mediante mi frialdad, todo el desprecio que sentía por él; pero mi mirada no expresaba más que miedo y excitación.

Sus ojos líquidos y llameantes, muy cerca de mi rostro, me miraban extrañamente, a mi cuello y a mi pecho; ambas manos me palpaban el brazo por encima de la muñeca; sus labios entreabiertos decían que me amaba y que yo era todo el mundo para él; y aquellos labios se acercaban cada vez más, y aquellas manos me apretaban las mías con más y más fuerza, quemándome.

Una fiebre recorrió mis venas, la vista se me nubló, temblé, y las palabras destinadas a detenerlo murieron en mi garganta.

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