modo que no tuve ninguna de esas naderías que mitigan un poco una situación así, ya sabe —sin libros, sin ropa blanca, sin comida propia, nada—. Muchísimos, muchísimos pensamientos pasaron por mi cabeza en ese tiempo, y comencé a mirar todo con otros ojos; por ejemplo, todo ese ruido y chismorreo sobre mí en la sociedad de Petersburgo ya no me interesaba ni me halagaba en lo más mínimo; todo me parecía ridículo. Sentía que yo mismo tenía la culpa; había sido imprudente y joven y había arruinado mi carrera, y mi único pensamiento era cómo enmendarla. Y sentía que tenía la fuerza y la energía suficientes para hacerlo. Una vez terminado mi arresto, fui, como le dije, enviado al Cáucaso al Regimiento N⸺”.
—Creía que aquí, en el Cáucaso —continuó, cada vez más animado—, la vie de camp, los hombres sencillos y honrados con los que estaría en contacto, la guerra, los peligros..., todo esto encajaría a la perfección con mi estado de ánimo, y pensé que empezaría una nueva vida. *On me verra au