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nydus/Short FictionPublic
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Segundo Fragmento

El mismo día en que los campesinos salieron a arar, que era Jueves Santo, Iván Petróvich Apýkhtin, que se había estado preparando para la comunión durante la Semana de Pasión, comulgó y temprano por la mañana se dirigió en coche a la iglesia del pueblo de Izlegóshcha, del cual era feligrés, y allí, sin saber nada del asunto, charló amistosamente con el diácono de la iglesia.

Iván Petróvich se había confesado la noche anterior y había asistido a las vigilias en su casa; por la mañana él mismo había leído las Reglas, y a las ocho había salido de la casa. Lo esperaban para la misa. Mientras estaba de pie junto al altar, donde solía estar, Iván Petróvich reflexionaba más que rezaba, lo cual lo descontentaba consigo mismo.

Como muchas personas de su tiempo y, en lo que a eso respecta, de todos los tiempos, no tenía las ideas muy claras en asuntos de religión.

Había pasado de los cincuenta años; jamás omitía la ejecución de ningún rito, asistía a la iglesia y comulgaba una vez al año; al hablar con su única hija, la instruía en los artículos de fe; pero, si le hubiesen preguntado si creía de verdad, no habría sabido qué responder.

En ese día más que en ningún otro, se sintió manso de espíritu y, de pie ante el altar, en lugar de rezar, pensó en qué extrañamente estaba construido todo en el mundo: allí estaba él, casi un viejo, comulgando quizás por cuadragésima vez en su vida, y sabía que todos, los de su casa y toda la gente de la iglesia, lo miraban como a un dechado y lo tomaban por ejemplo, y él se sentía obligado a obrar como ejemplo en cuestiones de religión, mientras que él mismo no sabía nada y pronto, muy pronto, moriría, y aun si lo matasen no sabría decir si aquello en lo que estaba dando ejemplo a los demás era verdad. Y también le parecía extraño cómo todos consideraban —por lo que él veía— que los viejos eran firmes y sabían lo que era necesario y lo que no (así pensaba él siempre de los viejos), y allí estaba él, viejo y sin saberlo a ciencia cierta, y era tan frívulo

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