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nydus/Short FictionPublic
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II

Todos, en silencio y con temblorosa expectación, siguieron el desarrollo del tema. Del estado de tedio, de ruidosa alegría o de profunda somnolencia en el que estas personas habían caído, fueron transportadas repentinamente a un mundo cuya existencia habían olvidado.

En un instante surgió en sus almas, ya un sentimiento como si contemplaran el pasado, ya de apasionado recuerdo de cierta felicidad, ya el anhelo sin límites de poder y gloria, ya los sentimientos de humildad, de amor insatisfecho y de melancolía.

Ahora agridulces, ahora vehementemente desesperadas, las notas, mezclándose libremente, brotaban y brotaban, tan dulce, tan poderosa y tan espontáneamente que no era tanto que se escucharan sonidos, como que una especie de hermoso torrente de poesía, conocido desde antiguo pero expresado por primera vez, manaba a través del alma.

Con cada nota que tocaba, Alberto se hacía más y más alto.

A poca distancia, no parecía estar tullido ni ser peculiar.

Apretando el violín contra la barbilla, y con una expresión de escuchar con apasionada atención los tonos que producía, movía los pies convulsivamente.

Ahora se enderezaba hasta alcanzar toda su altura, ahora se inclinaba hacia delante de manera pensativa.

Su mano izquierda, curvándose convulsivamente sobre las cuerdas, parecía haberse desmayado en su postura, mientras solo los dedos huesudos se movían de manera convulsa; la mano derecha se movía con suavidad, con elegancia, sin esfuerzo.

Su rostro brillaba con un deleite absoluto y entusiasta; sus ojos relucían con un brillo radiante y acerado; sus fosas nasales temblaban, sus labios

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