una gatita tan tonta como la gatita.
Cruel.
Su naturaleza.
- Los ratones curiosos nunca chullan.
- Parece gustarles.
—¡Mrkrgnao! dijo el gato en voz alta.
Ella parpadeó saliendo de su ávida vergüenza de ojos cerrados, maullando lastimera y largamente, enseñándole sus dientes blancoleche.
Él vio las rendijas oscuras de los ojos estrechándose con codicia hasta que sus ojos fueron piedras verdes. Luego fue al aparador, cogió la jarra que el lechero de Hanlon acababa de llenarle, vertió leche tibia con burbujas en un platillo y lo dejó lentamente en el suelo.
—¡Gurrhr! —gritó, corriendo a lamer.
Él observó las cerdas brillando con dureza a la débil luz mientras ella se inclinaba tres veces y