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Capítulo 8

alturas, abalanzándose sobre la presa. Se acabó. Cada bocado.

Consciente de su codicia y astucia, se sacudió de las manos la miga polvorienta. Eso no se lo esperaban nunca. Maná. Tienen que alimentarse de carne a pescado, todas las aves marinas, gaviotas, ansarones. Cisnes del Anna Liffey bajan nadando por aquí a veces para acicalarse. No hay quien entienda de gustos. Me pregunto a qué sabrá la carne de cisne. Robinson Crusoe tuvo que alimentarse de ellos.

Giraron, aleteando débilmente.

No voy a tirar más. Bastante chatarra. Muchas gracias que me dan. Ni un solo graznido. Además, transmiten la fiebre aftosa.

Si atiborras a un pavo, digamos, con harina de castañas, sabe a eso. Come cerdo como cerdo. Pero entonces, ¿por qué los peces de agua salada no son salados? ¿Cómo es eso?

Sus ojos buscaron respuesta en el río y vieron un bote mecerse anclado sobre las ondas melazas perezosamente su tablazón enfoscada.

Kino’s. 11/‒. Trousers.

Buena idea esa. A ver si le paga alquiler a la corporación. ¿Cómo se puede ser dueño del agua en realidad? Siempre fluye en un arroyo, nunca es la misma, que en el arroyo de la vida rastreamos. Porque la vida es un arroyo. Toda clase de sitios son buenos para los anuncios. Aquel médico charlatán para la gonorrea solía

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