enseñar sus entendederas. Heredado de padres a hijos, quiero decir. De casta le viene al galgo.
Milly por ejemplo secando su pañuelo en el espejo para ahorrarse la plancha. El mejor sitio para que un anuncio le llame la atención a una mujer en un espejo. Y cuando la mandé por el chal de cachemira de Molly a Presscott’s, a propósito ese anuncio tengo que, llevando a casa la vuelta en la media. ¡Lista la briboncilla! Nunca se lo dije. Qué manera tan aseada de llevar los paquetes también. Atraen a los hombres, una tontería así. Levantando la mano, sacudiéndola, para que la sangre volviera a circular cuando la tenía roja. ¿De quién aprendiste eso? De nadie. Algo que me enseñó la enfermera. Ah, ¿no lo saben? Tres años tenía delante del tocador de Molly justo antes de marcharnos de Lombard street west. Yo tener un paso bonito. Mullingar. ¿Quién