una gota o dos (¿están en agua?) y se la ponía ordenadamente en la boca. Su sombrero y su cabeza se hundían. Luego la siguiente: una viejecita. El sacerdote se inclinaba para ponérsela en la boca, murmurando todo el tiempo. Latín. La siguiente. Cierra los ojos y abre la boca. ¿Qué? Corpus. Cuerpo. Cadáver. Buena idea lo del latín. Los aturde primero. Hospicio para moribundos. No parece que la mastiquen: solo se la tragan. Idea rara: comer trozos de un cadáver, por eso a los caníbales les mola.
Se hizo a un lado viendo pasar sus ciegas caretas por el pasillo, una a una, y buscar sus sitios. Se acercó a un banco y se sentó en el rincón, con el sombrero y el periódico en las manos.
Estas ollas que tenemos que ponernos. Deberíamos hacernos sombreros a medida de la cabeza.
Estaban a su alrededor por todas partes, con las cabezas aún inclinadas en sus cordones carmesíes, esperando a que se les derritiera en el estómago. Algo así como esos matzot: es esa clase de pan: pan ácimo de la proposición. Míralos. Ahora apuesto a que los hace sentirse felices. Chupete. Sí que lo hace. Sí, pan de ángeles es como lo llaman. Hay una gran idea detrás, una especie de el reino de Dios está en vosotros, da la sensación. Primeros comulgantes. Helado de cucurucho a duro el cazo. Luego se sienten todos como una gran familia, igual que en el teatro, todos en el mismo ajo. Sí que lo hacen. De eso estoy seguro. No tan solos. En nuestra cofradía. Luego salen con ganas de juerga. A desfogarse. La cosa es si de verdad crees en ello. El milagro de Lourdes, aguas del olvido, y la aparición de Knock, estatuas que sangran.
Un viejo dormido cerca de ese confesionario. De ahí esos ronquidos. Fe ciega. A salvo en los brazos del otro mundo. Calma todo el dolor. Despierta el año que viene por estas fechas.