acreedor hipotecario no puede cobrar la póliza.
—Guerras santas, dice Joe riendo, esa es buena si al viejo Shylock lo pescan. Así que la parienta sale ganando, ¿eh?
―Pues eso es un punto, dice Bloom, para los admiradores de la esposa.
―¿De quiénes son admiradores? dice Joe.
―Los asesores de la esposa, quiero decir, dice Bloom.
Luego empieza todo confundido a enredarse con lo del hipotecario según la ley como si fuera el lord canciller dictando sentencia desde el estrado y para beneficio de la mujer y que se crea un fideicomiso pero por otra parte que Dignam le debía el dinero a Bridgeman y que si ahora la esposa o la viuda impugnaba el derecho del acreedor hipotecario hasta que poco faltó para que me dejara la cabeza turulata con su hipotecario según la ley.
Menuda suerte tuvo el muy cabrón de que no lo metieran a él mismo preso esa vez por pícaro y vagabundo de no ser porque tenía un padrino. Vendiendo papeletas para el bazar o como se llame la lotería privilegiada real húngara. Tan cierto como que estás aquí.
¡Vaya, háblame a mí de un israelita! Robo real y privilegiado húngaro.
Así que Bob Doran viene tambaleándose a pedirle a Bloom que le diga a la señora Dignam que sentía mucho su pena y que lo sentía mucho por lo del funeral y que le dijera que él decía y todos los que lo conocían decían que nunca hubo un hombre más sincero, más excelente que el pobre y difunto güerito Willy que le dijera. Atragantándose con su puta imbecilidad.